|
ESTE RELATO ES DE TODOS: porque lo construimos entre todos.
Introducción
Cuando hablamos de educación en la Argentina, en la provincia y especialmente en el norte santafecino, no siempre lo hacemos con la seriedad que se requiere. Educar es profundizar, es superar lo aparente, es desenmascarar lo superficial, es derrotar la mediocridad.
Cuando en la escuela o fuera de ella hablamos de educar, muchas veces aparecen grandes conceptos como calidad educativa, profesionalidad docente, excelencia, etc. Cualquiera podría pensar que estas palabras son indiscutibles y de alguna manera gozan de un prestigio. Que hoy ya no es posible hablar de calidad, profesionalidad o excelencia sin conocer el significado que en los últimos años se le han dado a estas palabras.
Se prefiere hablar de afecto, compromiso y coherencia cuando se habla de educación. Profundizar en educación nos lleva necesariamente hablar de afecto. No puede haber enseñanza ni aprendizajes si no existe la mínima expresión del afecto que es el respeto (por el otro, por el igual y por el diferente), aunque ojalá siempre la máxima expresión del afecto que es la entrega por amor, de la propia vida.
Nos lleva a hablar de compromiso, haciendo valer los derechos y ejercitando las obligaciones, superando los egoísmos y mentiras, respetando los códigos de convivencia, estudiando y enseñando, entregando y exigiendo, acompañando con amor y con firmeza, con comprensión y autoridad.
Nos lleva a hablar de confianza, la que nos permite mirarnos a los ojos alumnos y docentes, padres y no docentes, directivos y vecinos sin bajar la mirada. Sabiendo pedir perdón cuando nos equivocamos y mantenernos firmes cuando se trata de poner límites.
Nos lleva a hablar de coherencia, anunciando la esperanza de una sociedad mejor. Denunciando la corrupción, las propias incoherencias, enfrentando el conflicto con participación democrática.
Despreciando las apariencias, las superficialidades, la mediocridad. Así lo entienden muchos adolescentes y j
óvenes que hoy nos hacen creer en un futuro, en que ya muchos creen. Por eso educar es profundizar, es evaluarnos permanentemente y saber conservar y cambia según sea necesario.
|